Estos días de vacaciones los disfruto sobremanera en mi casa. Me agrada despertar, prender la computadora, poner música de mi predilección y ensimismarme en sus notas. Igual escucho ritmos pegajosos con tintes electrónicos, que notas ambientales que me producen mucha introspección. Me agrada despertar, escuchar a mi gatita pidiendo de comer, darle sus Whiskas y acariciarla. Soy feliz cuando mi amorcito está aquí... adoro despertar y verlo junto a mí. Las horas pasan, reímos de nuestras castrosas ocurrencias, disfrutamos cada instante juntos sin aburrirnos jamás. ¿Quién iba a pensar que encontraría a alguien con quien me compenetrara tanto? Soy filíiiiiiiiiiiiiiiiiii, jajaja.
Como sea, me gusta mucho pasar el tiempo en casa. El grueso de la gente disfruta con el turismo de sol y playa, pero yo NO. En esta época, los centros vacacionales están abarrotados de gente, todo es carísimo, el calor es insoportable, la arena se mete por doquier, la piel se achicharra, el mar me da miedo, me engentoooo. La única playa que me gustó fue la de Varadero en Cuba... el mar tranquilo y cristalino, la arena blanca, poca gente, sin embargo, contrasta con la pobreza el país, con los ciudadanos que piden cosas regaladas, con la prostitución evidente, en fin. Es una por otra.
Me agrada pasar horas viendo películas, ver videos en youtube, leer libros que tengo ahí esperando desde hace meses... ahora es cuando puedo ponerme al corriente. ¿Que soy muy aburrida? Podría ser... y lo disfruto como nada, jajajaja. Se me antoja ir al teatro. Lo malo que mugre cartelera está llena de obritas con toques sexosos que de no montar sus estupideces, seguro no venderían ni una entrada. Quiero visitar ciudades coloniales, museos y librerías. Quizá haga un espacio para ir a alguno de esos lugares.
Hace un momento estaba viendo videos de alumnos de la escuela normal de Texcoco en youtube. No sé en qué momento las preparatorias oficiales se volvieron así de paternalistas. Yo estudié en la prepa anexa a la normal y me sorprende ver cómo todo ha cambiado, no sé si en avance o retroceso. Antes, no llevábamos uniforme, podíamos entrar y salir sin necesidad de mostrar credenciales, podía llevar el cabello pintado de mil colores, piercings y nadie hacía gran escándalo ni había llamadas de atención por aspectos tan pueriles. Y ahora, como en muchas otras prepas del Estado de México, ya están en el mismo proceso. Lo veo en mi propio centro de trabajo: la EPO 143.
Lo curioso aquí, es que en el turno matutino no hay tanta exigencia como en el vespertino. En la mañana podemos ver a chicas con mechones coloridos, hombres y mujeres con rastas y no hay mayor problema. Con el tipo de prendas, no pasa nada siempre y cuando sean del color del uniforme. (Los uniformes son una forma más de control).
En el turno vespertino los alumnos sufren más ese tipo de exigencia en cuanto su apariencia personal. Les exigen cabello súper corto a los hombres y peinados 'decentes'; en las mujeres, nada de cabello rubio o que se aleje de su tono natural, ¡guagh! Nosotros como profesores, podremos decir misa, que estamos formando personitas con valores, que la disciplina es parte inherente de una buena educación, etcétera, pero a veces la coherencia se nos escapa de las manos. Si a esas vamos, no debería haber profesores con cabello largo (mucho menos orientadores), no deberían laborar docentes que tengan rayitos en el cabello, mucho menos si se tiñen con rubios platinados. No debería haber maestros vistiendo jeans los 5 días de la semana, jejeje. Si de verdad nos vamos a poner en un plano de exigencia estilo dictador, lo mejor sería PREDICAR CON EL EJEMPLO. Digo, si me enoja ver los papeles en el suelo, lo menos que puedo hacer es ponerme a recogerlos junto con los alumnos y no nada más dar órdenes de que limpien el salón, mientras yo cómodamente me instalo en el escritorio, ¿me explico?
Hay que ser coherentes, si no, nunca vamos a ver resultados que valgan la pena.
Personalmente, cuando era estudiante, tenía una apariencia estrafalaria, vestía siempre de negro, usaba piercings en la nariz, llevaba el cabello rapado de abajo (undercut), me ponía collares con arillos (sí, cual perro bulldog), usaba accesorios de vinil, anillos enormes, blusas de fishnet, botas industriales y cosas del estilo.
¿Y saben una cosa? Con todo y mi apariencia 'siniestra', mis profesores de preparatoria y universidad me adoraban (bueno, no todos, a unos cuántos los desquicié con mis continuas correcciones y comentarios ácidos, jeje). Quizá en un inicio uno que otro me prejuzgó por mi forma de vestir, pero con el tiempo obtuve el respeto y el afecto de todos ellos debido a mi desempeño académico (que siempre fue sobresaliente), al grado de poder titularme con la modalidad que se me diera la gana, ya sea con tesis o por el simple aprovechamiento que llevaba. ¿Qué quiero decir con todo este rollo nostálgico- apocalíptico?
¿Y saben una cosa? Con todo y mi apariencia 'siniestra', mis profesores de preparatoria y universidad me adoraban (bueno, no todos, a unos cuántos los desquicié con mis continuas correcciones y comentarios ácidos, jeje). Quizá en un inicio uno que otro me prejuzgó por mi forma de vestir, pero con el tiempo obtuve el respeto y el afecto de todos ellos debido a mi desempeño académico (que siempre fue sobresaliente), al grado de poder titularme con la modalidad que se me diera la gana, ya sea con tesis o por el simple aprovechamiento que llevaba. ¿Qué quiero decir con todo este rollo nostálgico- apocalíptico?
¿Por qué no en vez de cuidar aspectos superficiales como la apariencia del alumno, nos enfocamos más en los aspectos académicos? Digo, para mí basta ver a un alumno bañado, sin piojos (jejeje) y con la ropa limpia. Luego me critican que ¿por qué no les digo nada los alumnos que llevan piercing? ¡Bah! Porque considero que andar quitando aretes no es parte de mis funciones. Eso no afecta en nada el desempeño académico de los estudiantes. Además, yo misma usaba piercings cuando estudiaba y sería hipócrita de mi parte fijarme en esas nimiedades, que sólo reflejan la búsqueda de una identidad propia.
Y no, esto no es culpa de los orientadores, ni de los jefes... papá gobierno es el que dicta las normas.
Allá afuera hay gente con apariencia pulcra, vistiendo perfectamente el código de la formalidad: traje completo de Armani y accesorios Rolex. ¡Hombre! ¿Quién podría pensar mal de alguien que se viste tan bien? ¡Bah! Como si no supiéramos que bajo esa máscara, bajo ese 'uniforme' muchas veces se esconden los peores criminales, asesinos y gente de la peor calaña. El hábito no hace al monje.















