Hace unos días encontré en el messenger a una ex compañera de la universidad (Patricia). Me dio gusto saber que entró a trabajar a Media Superior como docente de inglés en la EPO de Papalotla. Ella y yo solíamos hacer buen dueto de trabajo e incluso anduvimos trabajando juntas en lo de la tesis, sólo que al final nos titulamos con la modalidad de aprovechamiento académico, jojo.
Como sea, es curioso ver como nuestras percepciones del medio laboral son sumamente parecidas. Ella en su zona escolar observa situaciones muy semejantes a las que yo escribí hace algún tiempo, mismas que voy a permitirme retomar con el bendito ‘copy and paste’. Total, es mi blog, y casi nadie lo va a leer, y si lo hicieran, ¿qué puede pasar? Ya saben cómo soy de burlona, castrosa y criticona, muajaja...
Así que, mis queridos educandos… esto no es sólo para practicar inglés, podemos hacer también un espacio para expresar diversos puntos de vista y opiniones, no importa que rayen en la subjetividad. Desarrollen pues, sus competencias críticas, analíticas y reflexivas (eso es lo que quiere la ‘Reforma Educativa’, ¿no?). Lee, critica, compara, opina, o si lo prefieres, quédate callado y confórmate con todo lo que te dicen en clase.
(Dudo que muchos lleguen a leerlo hasta el final, sobre todo aquellos que no leen más allá de la propaganda de algún evento, jajaja).
Empezamos:
Cuando estudiaba la preparatoria solía corregir a mis profesores con singular alegría. Ahora en el trabajo, como docente del mismo nivel, ha vuelto a mí el deseo inconmensurable de abrir la bocota y revivir lúdicos tiempos de 'nostalgia' con ciertos compañeros que desconocen cómo hablar correctamente y a la vez son poseedores de garrafales errores ortográficos y redacción.
-¿ComisteSSS?, ¿hicisteSSS? [¡qué costumbrita de agregarle la 'S' a todo!], ¿dijIeron? ¿trajIeron? ¿nadieN? ¿EN base A? ¿a LA mejor? ¿MÁS sin embargo? ¿balACeado? ¿barajEar? ¿copEar la información? ¿dEscriminación? ¿HABEMOS? ¿haIGa? ¿vÁyamos? ¿pUÉdamos? ¿QuIÉramos? ¿LA calor? ¿LA azúcar? ¿EL autoestima? ¿diferIencia? ¿queDrá? ¿me satisfaCErá? ¿no me satisFACió?-
¡ARGH! Al principio reía sardónicamente mofándome de su notable estulticia, pero me invade cierta impotencia y decepción al pensar en los alumnos (llamados ahora ‘discentes’), ja. Y digo: ¿cómo nos atrevemos a quejarnos de su escaso rendimiento académico e intelectual, si el propio como docente es bajísimo? Porque es un hecho que a pesar de que se tengan grados de maestría o doctorado, la preparación no cura la estupidez ni proporciona cultura general.
Y así con todo y nuestras carencias, NOS QUEJAMOS amargamente del sistema educativo, de sus vicios y sus fallas, jajaja, porque eso sí, hay MUCHAS inconformidades con los alumnos, con los directivos, con los orientadores, pero NADIE hace mención de su exiguo bagaje cultural, de sus faltotas de ortografía (mi gato escribe mejor que muchos), de su conchudez al dormirse vilmente donde no deben [haciendo mal uso del mobiliario y dando una imagen de baquetón en tiempos de hambre], ni hablan del desconocimiento de metodologías y estrategias didácticas, ni de la nula disposición para integrarse en proyectos que beneficien a la comunidad educativa, mucho menos mencionan el casi inexistente interés por planear las sesiones de clase, ni del mediocre esfuerzo que hacen por evitar llegar tarde al trabajo y cumplir en tiempo y forma con sus responsabilidades administrativas y académicas (de las faltas, mejor ni hablamos). NO, eso NO se dice, ¡SHHH!, esos son menesteres triviales y ordinarios que se justifican con facilidad.
¡PFFFFFFFFF! Vomitamos pestes en contra del sistema educativo, pero eso sí, nos aferramos a él, ¡sí!, porque aunque no queramos, gracias a esos alumnos ‘huevones’ o 'idiotas' -doble ¡PFFFF!- (adjetivo que nos queda bien a muchos de nosotros) tenemos un trabajo que nos proporciona sustento.
En la mayoría de los casos suelo ver, oír y callar. Escucho a ALGUNOS de mis compañeros y con lástima y vergüenza ajenas noto que no son capaces de expresarse correctamente (ya me imagino cómo han de escribir) -salvo pocas y respetables excepciones, ellos saben quiénes son y jamás podrían sentirse ofendidos o aludidos por mí, [su inteligencia no se los permite]-, y con todo y que no rebuznan porque no se saben la tonada, SE QUEJAN Y A LANZAN IMPROPERIOS EN CONTRA DE LOS ESTUDIANTES Y ASEVERAN CONTUNDENTEMENTE QUE NO TENDRÁN FUTURO COMO UNIVERSITARIOS, ¡JUAR, JUAR, JUAR! (deberían dedicarse a leer las cartas, la mano o la bola de cristal, por aquello de sus poderes de clarividencia, jajaja).
¡Joder!, si esa fuera mi visión de los educandos a mi cargo, hace mucho tiempo me habría dado un balazo, ya que eso significaría que mi labor como docente la realizo no por vocación, ni por amor ni convicción, sino porque es 'una chambita' equis que me ayuda a pagar mis numerosas deudas y darle de comer a mis engendros.
Hablar y criticar las fallas del sistema es muy fácil, pero dar soluciones y acciones propositivas no cualquiera lo hace. Es más fácil encerrarse en un círculo de comodidad, quejas y simulación, al fin que todo es culpa de los que están allá arriba, ¿no?, ¡porque así somos!, tenemos la natural tendencia de culpar a los demás de lo mal que está el mundo sin vernos antes el propio trasero. Digo, supongo que así justificamos nuestras deficiencias y exorcizamos los demonios de la frustración, de la baja autoestima y de la carencia de inteligencia emocional. Porque el asunto está en que somos víctimas, actuamos bien, sí… lo que pasa es que los jefes no nos aprecian y se recrean en el arte de jodernos la existencia. JA-JA-JA y más ¡JA! (nótese el sarcasmo).
¿Y en qué se manifiesta todo ese resentimiento? ¡PUES EN EL AULA! Empiezan los problemas personales con los alumnos -Si fulanito sigue jodiendo, lo repruebo y de mi cuenta corre que no le den su certificado-; siempre tengo cara de asco (como si oliera caca todo el tiempo); me expreso con amenazas -¡se los va a cargar el payaso!; odio que me cuestionen en clase -eso ya lo expliqué mil veces, no lo volveré a repetir, ¿acaso no entiendes?-; me molesta que me llamen la atención –es que el jefe ya la agarró en contra mía, estoy en su lista de enemigos-. ¡PFFFF! Y eso por mencionar las light.
Personalmente he tenido grandes satisfacciones con los chavos. Me place sobremanera que aprendan algo (aunque sea mínimo de la materia que les imparto). ¿Corajes? Sí los he hecho, pero NO me desmoralizo ni empiezo a echar culpas a terceros, sino que me enfoco en mis objetivos y procuro dar mi mejor esfuerzo. Estoy segura de que allá afuera, habrá al menos 5 almas que absorberán mis enseñanzas y tendré la satisfacción de saber que no habrá sido tiempo perdido. Estoy de acuerdo... existen fallas, deficiencias, pero con todo y los vicios que veo (y de los cuales estoy plenamente consciente) he optado por evitar dejarme contaminar por los vampiros psíquicos que se la viven en su esfera de pesimismo y negatividad, contagiando con su desánimo a los seres fáciles de influir (¡vaya debilidad mental!) -gracias por darme las palabras adecuadas, YZ-.
Y obvio, la solución no está en sentarse a llorar comparando la diametral diferencia que existe con las preparatorias de otros lados. Por supuesto que hay notables desigualdades, empezando por la zona geográfica, el estilo de vida de la gente, la demanda, los aspectos socio-culturales, económicos, etc., (que muchas veces se les olvida tomar en cuenta). La visión de algunos es tan cuadrada, que no deja de sorprenderme. Son incapaces de notar que la realidad está ahí.
Deberíamos hacer concursos de ortografía y conocimientos generales no sólo para los alumnos, sino para los PROFESORES. Sería un experimento por demás interesante, ¿no creen? Así podrán compartir y mostrar un poco de esa excelsa cultura que los hace únicos e inigualables... quizá de esa forma los pobres mortales palidezcamos ante los insignes derroches de sapiencia emanada de mentes que están más allá del bien y del mal [violines, please], eeeeejejeje...
Lo MARÍN clama por salir. El Mr. Hyde prepara sus armas, afila su astucia, carga las balas de la razón, preparando misiles de verdad. Comentarios ácidos y reales anhelan salir de sus labios. Bendita entrada catártica.
Tolerancia, tolerancia, ¿dónde estás?
Y tú, alumno que lees estas líneas, no seas conformista. Prepárate, estudia, quítate la flojera, lee, analiza. Yo jamás he estudiado un manual de ortografía o de reglas gramaticales, eso se aprende con el simple hecho de LEER. No hay más. Quien lee, obtiene por añadidura riqueza de vocabulario, agilidad mental, capacidad crítica y analítica, ortografía impecable, redacción envidiable... y todo gracias al vicio de la lectura. No seas de esos alumnos que todo cumplen, pero todo copian (jamás vas a aprender así). Hay una diametral dierencia en ser un alumno 'machetero' y ser un alumno 'inteligente'. Los macheteros se preocupan por cumplir o copiar tooodas las tareas y trabajos en clase (sin entender realmente lo que están realizando). Los inteligentes se enfocan en la calidad de sus trabajos, participan, son críticos, dudan de lo que les dice el profesor, tienen la capacidad de discernimiento desarrollada, estudian por su cuenta y no están esperando que el maestro les proporcione toda la información... van más allá. Tú decides si quieres ser un alumno del montón o un alumno que aprende por satisfacción propia.
Algún día hablaré sobre el analfabetismo funcional, tan común en nuestra comunidad estudiantil y que se hace evidente en los exámenes PISA y en los ensayos o lecturas comunes que se les deja realizar dentro de la escuela.
Ahora si me disculpan, voy a escuchar el último álbum de Triarii ('Muse in Arms'), el cual promete ser más impresionante que sus antecesores. Veremos.